Human Remains

Tuesday, January 13

Gauekolanak: Una historia que me gustaría contar

La de los contrabandistas del Bidasoa. La de las familias que, del 45 al 65 estuvieron haciendo sus gauekolanak para engañar al hambre de la posguerra con esas excursiones nocturnas. La historia empieza con los relatos de mi tío abuelo Pablo. Guardia Civil en el pueblo de Sara, en iparralde, fue también durante años el mayor contrabandista de la zona.

La historia continúa con tres viejos que se hablan a gritos en una taberna de Elizondo, una tarde oscura de invierno. Los tres son sordos. Hartos del escándalo, los mozos mandan al chaval más joven para que los eche fuera. Los ancianos le compran el derecho a permanecer en el calor de la taberna a cambio de la historia de cómo perdieron la audición. Acepta el joven, se sienta con ellos. Fueron tres contrabandistas, perseguidos por los perros de la guardia de la muga, obligados a guarecerse en una torre en mitad de la noche. Sólo que aquella era la torre de la iglesia, y que al amanecer el cura tocó las campanas reventándoles los tímpanos a los tres.

 La historia continúa con destellos de ingenio provenientes de las gentes de esas tierras. Porque si había que traficar con zapatos, uno de los contrabandistas llevaría los izquierdos y el otro los derechos. Por separado, para que la guardia no tuviera interés en incautárselos... Todavía quedan en el valle del Bidasoa voces capaces de contar todas estas historias fascinantes.

escrito por MAMAIA at January 13, 2004 14:04 | enlace | comments (3)